De pequeña deseaba empezar el colegio, porque quería aprender a leer. Desde entonces he de confesar que la lectura es uno de mis placeres para nada ocultos.
Cuando leo algo que me gusta, me apasiona, me paso horas leyendo… tanto que a veces tengo que ‘esconderme.’
E incluso se detiene el tiempo.
Pero todo cambia, cuando en el colegio tenías las lecturas obligatorias… cada cuál peor que la anterior…
Que hace que acabes casi odiando leer y buscándole otros usos poco ortodoxos a los libros.





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